martes, 8 de marzo de 2011

Partir



Hans Anderson Brandekilde
A wooded path in autumn

Al poeta lo ahuyentan de exilio en exilio y jamás
tendrá asegurada una morada

Maurice de  Guérin


hay una hora
en la que la lluvia / araña de otra manera
anaranjada y profunda
hunde sus garras
clava imágenes a punto de despertar

un raro silencio
atravieso el instante / abriendo la noche
no sé cómo imaginar su luna
dibujé su reflejo sobre el vidrio
la lluvia
de esta hora / borra su luz
delinea su sombra

no encuentro otra manera / de nacer
que salir de mí
la forma de cargar
mi alma de elefante
sobre mis pies de paloma

partir

dejo
lo que no pude decir y / no puedo
mi deseo de haber sido / otra
parada en el umbral
en esta hora

no hay poesía
no hay asilo / no hubo abrazo

soy yo
el desgarro / de la lluvia

domingo, 6 de marzo de 2011

Las horas secas



                       

A mí misma

"Temo encontrarme de frente lo que creí a mis espaldas"
J. Kameniecki - La construcción del espejo



La pregunta es siempre la misma, ¿es la punta del ovillo o el final? Es la imagen que se presenta, nítida, la voz del atardecer, el desplazamiento del cisne de cuello negro en la oscuridad, la mitad, lo blanco a la noche, lo negro al día, siempre soy la mitad, la mitad de lo que se ama, en mis días y en mis noches, en la forma en que mis manos se desplazan sobre el teclado.
Soy una gran caja sin fondo. Piso de arena. Paredes de diamante. Dentro un pequeño títere con sogas y esferas de acero en sus pies. Que cae. Cae. Abismo poético. Soledad. Mientras caigo estoy aprendiendo a llorar. No he llorado a tiempo. He llorado siempre. Lágrimas secas.

..." durante mucho tiempo de mi infancia, mi madre se levantaba de su cama en las madrugadas, atravesaba el hall central de la casa, cruzaba hacia el otro lado, en el que se hallaba mi cuarto. Se acercaba a mi cama. Me abrazaba con caricias húmedas y llorando me decía que esa noche se iba a morir y que no la vería nunca más. Luego, regresaba a su cuarto. Entonces, quedaba yo empapada con lágrimas ajenas. Con la sensación de que el día tardaría mucho en llegar. Recuerdo algún invierno con el viento helado pegado a mi ventana. Invierno seco y desgranado. Mi madre se recuperó..."

Ahora todo sabe a otoño. Tanta quietud. Mi suelo se tapiza de hojas crujientes y doradas. Una tenue llovizna en este sendero. Nada escucho. El cielo gris. El viento helado y blanco. Un inmenso silencio y el dorado crujir. Hay matices en las hojas desparramadas sobre el piso. El ocre, el anaranjado al borde de la muerte. No hay gente, no hay tiempo. Mis pisadas de cisne buscan el agua y mi mano otoñal el asilo de alguna palabra.

De las horas secas recuerdo su silencio. El intenso frío y la soledad. Las lenguas de fuego y las poderosas puntas del diamante. El momento en que algo entró por mi puerta, se deslizó por la pared y se acercó, para instalarse en mí por este tiempo tan largo. Son imágenes rojas. Salen de la boca de un volcán a borbotones. Limpio con un trapo gris. Una y otra vez. Cada madrugada helada.

¿En qué lugar morirán los silencios? ¿Cuándo se deja de ser la mitad? Mi pregunta se anuda en el ovillo, aturdida. Cae como el títere, bordeando una palabra. Escribo en la seguridad de decir todo. Pero el final sé, que no diré nada.

sábado, 5 de marzo de 2011

Joaquín Giannuzzi









 "Y la respuesta, como siempre, / me fue dada parcialmente/ en la falta de sentido que adquiere el mundo/ cuando uno detiene su mirada/ por más tiempo de lo debido"

 ( La paloma)









"Todo transcurre del otro lado, fuera / del rumor insensato / de la existencia humana."

Tenemos que empeñarnos en buscar una nueva manera de escribir. Hay distintos registros para manifestar nuestra identidad. A través de las obsesiones, el drama de la época, la realidad, penetran en mi poesía. Estoy adscripto a una especie de realismo - si es que vamos a hablar de lenguaje - quizás trasnochado para algunos. He tratado de practicar una especie de objetivismo fenomenológico, un objetivismo plástico; a partir de la visión directa de la cotidianeidad. No utilizo elementos surrealistas ni demasiadas metáforas en mi lenguaje. Son expresiones más bien directas: un trabajo con la imagen realista. Y cuido mucho la estructura del poema. Me interesa un orden donde no aparezcan cabos sueltos, que sea lo más coherente posible y con el mayor despojamiento. Y cierro el poema con una idea, aunque tal vez el concepto de idea sea un tanto presuntuoso: diría más bien con una visión generalizada del mundo. Vivimos en medio de un mundo de particularidades. Entonces el poeta suele rescatar una forma ordenada de ese caos.


POEMAS



Te estoy escuchando

Escucho tus movimientos en la habitación contigua;
tu respiración bajo la luz menguante,
cómo revuelves cosas
hurgando entre papeles, objetos que ceden a tu mano libre.
Una existencia en firme, imbatible, maciza, bien resuelta y
continua.
Mi perplejidad de este lado de la pared, alimentada
por tu rumorosa pulsación.
Si el misterio nos separa
como una lámina traslúcida
¿cómo creer en la indiferencia
con que el universo te deja en libertad?




Certezas matinales

Dominados cuando tu mano espiritual
se abandona a la realidad inexplicada
los pulidos objetos sobre la mesa
no plantean ningún enigma. Estar allí
es lo más feliz que puede sucederles.
Mi respiración
que había amanecido tan difícil
entra en la fresca pulsación de la mañana.
El mundo podría olvidar desde ahora
su jadeo nocturno, sus reiterados sueños negativos
si comenzara de nuevo
con la misma certeza de mi mano
alzando esta taza de café.


PULITZER
Los niños despavoridos
alzan los brazos en la carretera bombardeada.
Hay un cielo humoso que ha resignado su inocencia
sin preguntar qué sucede con las lágrimas
ni si el dolor no tenía ya lenguaje suficiente.
La fotografía planea
hacia el escritorio del presidente como un naipe
y pierde la apuesta: no logra detener la guerra.
Entre la imagen y los ojos
del Gran Magistrado circula una sombra
que de pronto es coagulada
para que el imperio devore su petróleo mortal.
Pulcro y contra natura, tiene ante sí
suficientes razones de estado, su bandera en la luna
y una familia sonriendo detrás del vidrio.
Y no está en sus manos
hacer de la historia un lugar para vivir.

 

Alguna vez





"Si no hubiera estado despierto me lo habría perdido..."
  Seamus Heaney








alguna vez/ tendré que aprender
a desarmar mi vida en
pequeños fragmentos
recortar
pedacitos de colores
para rearmar / otra figura

alguna vez / tendré la
valentía de hilvanar
mi historia junto a mis
fantasmas / para luego
coser / una nueva tela

alguna vez / tendré que olvidar
que sus palabras fueron / composición
del viento / ligeras y al pasar /
y sin embargo aun / están sus marcas junto
a mi puerta

pero del lado de afuera
del otro lado del papel

alguna vez / armaré con
su silencio y sus miserias
y con mis pedacitos de colores
un hombre y una mujer
sin fantasmas y / sin miedos

-junto a mi puerta-


pero del lado de adentro
de este lado de mi papel

miércoles, 2 de marzo de 2011

Hugo Mujica


 ¿A qué se debe tal deflación de elementos lingüísticos, semejante parvedad, tal economía de palabras?

R. A una pura coherencia con lo encontrado. Una de esas pocas palabras es desnudez, que alude tanto a la desnudez física, la del desierto, como a la corporal, y que evoca una zona en la cual, efectivamente, se mueve mi poesía. Se trata de una zona muy poco poblada, y lo que ahí se encuentra pertenece más al orden del silencio, con el cual se hacen señas determinadas palabras, que al del contenido, al que hay que describir verbalmente. La prueba de esa coherencia, que experimento sobre todo cuando leo en público, la tengo en la gratificación que recibo a propósito de mi poesía: es justo la medida del silencio que yo genero. Si al terminar de leer un poema, el oyente quedó escuchando, es que el poema habló.

De: Entrevista de Carlos Orteaga (2001)

Poemas

De: Brasa blanca

57
I
invisible rojo de lo dicho
amanece
la palabra sobre el silencio

II
mirada
la desnudez
abriga

III
cobija el ya tanto desamparo


58

a mi locura
le amaneció un rostro

manándose
hasta rebasar
        su misma orilla

hasta no saber
si navego aun en tu iris
tu destierro
tu venirme

o naufrago mi locura

velaje sin casco
         palabra sin nombre

De: Pan de barro

77

quema y llama este río
de sed
que nos va abrazando

recorremos años esperando
días

deletreamos
silencios
balbuceando el latido

De: Errancias verdes

44
después vendrán
las aguas,

ahora es esculpir
el barro

hacer de estatuas
          la espera en llamas

De: Escrito en un reflejo

39

como toda la vida esperando que se enciendan
las luces,
hasta que las luces se apagan.

como siempre un paso atrás de cada paso mío
o llegando dentro de otro adentro
                que me vuelve a dejar afuera

41

me arrojaron a la arena en un circo
de gradas vacías,
me arrojaron a las fieras en una arena sin fieras

me condenaron a muerte
                   y me olvidaron atado al borde de la vida

martes, 1 de marzo de 2011

Mensajes










Quelqu´un m´a dit je t´aime...








exploro dentro de mí
buceo
no espero el mar calmo
son mis aguas / el intenso oleaje
es mi arena
mi pequeño barco dando el vuelco de campana
soy yo / mi mirada siempre azul

en lo profundo
no conviven los secretos

las aguas barren / dejan
mensajes oceánicos de espuma y crueldad
todo el frío del / universo
depositado junto a mis pies
la mentira que horada
molécula por / molécula
cada grano de arena

en lo salvaje de la tempestad
no sobrevive el alma del deseo

Ana Emilia Lahitte ( Argentina)









LA  NIÑA  EXTRAÑA
 
Tenía un grillo entre las sienes
y sabía decir mariposa. 
 
Lo demás lo ignoraba. 
 
Un día
descubrió que dios no era una alondra.
Otro día
les dijo a las simientes
que sería más lindo brotar alas. 
 
Al fin
se convenció de que en el mundo
hay demasiadas cosas sabias.
Y se fue despacito
caminando      caminando
hasta el alba.


AUTORRETRATO
  
Me miro en el espejo.
 
Una mujer avanza
desnuda
sin heridas aparentes.
Es una hembra espléndida
en épocas de celo
tal vez.
 Pero ya muerta.
 
En carne y sombra altiva
despoja sus silencios.
En silencio
un idioma de albatros
la sustenta.
 
Se yergue luego
intacta
con dignidad de hiedra.
Y asomada
 a sus muros
de lumbre y soledades
espera.


LAS LARGAS AMISTADES 
 
Las largas amistades.
Las amistades densas trabajadas
como el cuero y la roca.
Con lentitud.
Asiduas o distantes.
Con pausas de violencia o mansedumbre
elemental. 
 
Importa
esa extraña lealtad
las limpia cepa de moderada luz
la fe certera
y esa forma de amor apaciguado
que busca perdurar
y lo consigue. 
 
Pocas veces
abarcan el tiempo que la vida
concede a nuestra sombra para abarcar
el mundo.
Pero las amistades fundadas
verdaderas
atraviesan la muerte con natural certeza
sin dudar que los rostros
los nombres        las edades
que fueron avanzando
devastando
no tienen validez en la serena
continuidad de puente
a veces sumergido
que las profundas largas amistades
extienden con el ritmo del sol
o el arco iris. 


APRENDIZAJES
  
Comienzo
a perder instantes. 
 
A perderme. 
 
Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio. 
 
Nada me despoja.
 Todo me desnuda. 
 
Es lo infinito que regresa. 
 
Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.